sábado, 16 de noviembre de 2024

¿respeto? ,🤔🤔😂😂😂


Para quienes creen que entrenar sin karategi no es tradicional o no es respetuoso...o lo que sea.

Esta foto es de dos practicantes de Uechi ryu, en Okinawa. 1966. Pero hay varias fotos del mismo tipo con maestros de otros estilos

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo




¿Ganar o perder?


Para "ganar", hay que aprender a perder.

Hace unas semanas, un joven practicante de karate me contó que, mientras iba al trabajo, le robaron la moto. Se detuvo en un semáforo, y dos personas, a punta de pistola, lo hicieron bajar y se llevaron su vehículo.

Su enojo no era tanto por el robo, sino porque, según dijo: "no hizo nada"; "simplemente entregó la moto". Le respondí que el solo hecho de poder contar la historia, sin heridas ni marcas, ya era más que suficiente.

Una moto cuesta dinero; una bala en el pecho cuesta mucho más, y también la salud.

En cualquier ámbito, se pierde más veces de las que se gana; así se aprende, claro, si es que se aprende. Pero ese es otro tema.

Messi erró más goles de los que metió.

Elon Musk, el multimillonario dueño de SpaceX, hace unos días vio cómo uno de sus cohetes explotó al aterrizar. Sin embargo, declaró que el despegue había sido un éxito.

Existen miles de ejemplos más, y todos tienen algo en común: han tenido más pérdidas que ganancias.

Quizás debamos aprender a vivir sin esa dualidad tan extrema entre ganar y perder. Tal vez, si viéramos las pérdidas como enseñanzas y los éxitos como lecciones aprendidas, sería menos traumático perder.

- ¿Poder contar que te asaltaron es un éxito o un fracaso? 

- ¿Acaso la defensa personal no enseña a defender la vida? 

- Si puedes contar tu historia y estás sano, ¿ganaste o perdiste?

........................................

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo


Ganar


Desde que entreno Artes Marciales nunca le gané a nadie.

Si salvé mi vida un par de veces.

Gracias por leer

domingo, 10 de noviembre de 2024

Entrenamiento disociado


  Generalizando, y lo escribo desde el comienzo… y lo repito, generalizando, los golpes que hacemos en las artes marciales orientales son distintos a los que se realizan en el boxeo. No solo son distintos los golpes de mano, también usamos los pies, las muñecas, los antebrazos, etc.

Entonces, si el tipo de golpe es diferente y el objetivo del entrenamiento también, ¿por qué se usan estos artículos de entrenamiento, más cercanos al boxeo (o similares)?

No digo que no sirvan; son muy buenos… para el boxeo. Tal vez me equivoque, pero nunca he visto boxeadores usando makiwara, muk yan chong o golpeando con la punta de los dedos una bolsa de arena. Debe ser porque esos equipos no les sirven en su entrenamiento.

Estoy de acuerdo en la actualización de los artículos de hojo undo, especialmente cuando hoy existen docenas de métodos más eficaces de entrenamiento. Pero aquí hago referencia a los artículos de la foto, que son para el entrenamiento más técnico, no tanto para el muscular.

En boxeo, el tipo de golpe es muy diferente, y los deportistas usan vendas y guantes en sus manos, mientras que los practicantes de artes marciales, aun en su aspecto deportivo, no los usan.

Entonces… ¿por qué se usa el punching bag, la bolsa, etc.? ¿Por qué se considera que los golpes del boxeo son mejores? ¿Es solo porque es lo que me enseñaron y lo repito?

¿No será que entrenamos en forma disociada? Hacemos kihon y kata súper prolijo, técnico y “tradicional”, pero llegado el momento de “la verdad”, lo único que quiero es tirar un gancho y que le vuelen las muelas al otro. Es decir, entreno las técnicas de una forma, pero luego, al aplicarlas, lo hago de otra.

Entreno la técnica “bonita”… pero la eficaz es otra.

¿Y por qué será que se siente más eficaz? ¿Por la técnica en sí misma, o porque la entreno más que una técnica propia del estilo?

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

Zona roja


Veo en las redes sociales cientos y más cientos de páginas ofreciendo enseñar lo mejor, lo único, lo peligroso, lo secreto, lo mortal... lo que ningún otro va a enseñarte.

Y todo eso al mejor postor, por una módica cuota mensual y tres horas semanales de clase.

Cientos de años de cultura y tradición echados a la basura.

Pasean a las artes marciales “semidesnudas”, ofreciendo un servicio placentero para atraer al cliente nuevo, con promesas de técnicas secretas, invulnerables y letales, pero sin esfuerzo ni exigencia. Y todo a cambio de unas monedas.

¡Bamos vien!

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

¿Decir o hacer?


¿Cuánto tiempo te pasás leyendo las opiniones de los demás, o escribiendo tus opiniones sobre ellos? ¿Cuánto tiempo te pasás viendo videos, en lugar de practicar tu arte marcial?

En lugar de perder tu tiempo mirando, criticando, comparando lo que hacen otros.

Sé el artista marcial que les decís a los demás que no son.

Mejorá tus técnicas, superate como persona, vencé tus limitaciones, sé feliz con tu práctica y ayudá a otros a mejorar.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

¿Cuándo sos un maestro?


Un maestro, no es quien conoce mucho de su arte marcial.

Un maestro, es quien sabe transmitir ese conocimiento.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

jueves, 7 de noviembre de 2024

¿Cuál es la virtud del sabio?


 Como tantas otras situaciones de la vida, uno va pasando etapas.

Me pregunto ahora ¿Por qué, los artistas marciales, pensamos tanto en estrategias de combate? Y si son o no eficaces las técnicas.

¿No sería más sabio.pensar en como no me ataquen?, ¿en como evitar una.pelea, asalto,etc?

Y llegado el caso de pelear ¿Cómo hacer para lastimar lo menos posible al oponente?

¿Practicamos para saber pelear y lastimar? O ..¿Practicamos para saber defendernos y evitar lastimar?

Si, en realidad estamos preparados para la pelea, ¿No sería sabio evitarla, sabiendo todo el daño que podemos hacer?

¿O no estamos tan bien preparados?... O, tal vez, confundimos los objetivos del entrenamiento. Nos enfocamos en nuestros músculos y habilidades físicas, en lugar de nuestro mente, que es parte de nuestro cuerpo, pero a veces lo olvidamos.

¿Acaso nuestra prioridad sería demostrar lo superior que somos, ante el oponente?

¿Cuál es la virtud del sabio? ¿Pelear?, ¿ganar?, ¿lastimar?

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

martes, 5 de noviembre de 2024

Motivaciones, ética y el valor interno en las artes marciales


Muchos comienzan en las artes marciales por diferentes razones. 

A veces, la gente se acerca por miedo, otras veces porque tiene la fantasía de convertirse en un héroe. Pero esa primera motivación, esa idea inicial, cambia a medida que empezamos a entrenar de verdad. Porque cuando uno se adentra en este mundo, se da cuenta de que las artes marciales no son solo algo físico; están cargadas de un contenido ético y personal que exige introspección y autoconocimiento.

La ética es un aspecto central en cualquier arte marcial. Aprender a pelear no significa solo ganar fuerza o técnica, sino también adquirir la capacidad de manejar esa fuerza de forma responsable. ¿De qué sirve tener un cuerpo entrenado, fuerte y capaz de defenderse, si no sabemos cuándo usarlo y cuándo no? 

Para que la práctica tenga sentido, necesitamos aprender a controlar la violencia, no solo en el dojo, sino en la vida diaria.

Es que el camino del artista marcial pasa por aprender a manejar su propio miedo. Nos enfrentamos a ese miedo que nos llevó a nuestra primera clase y, con el tiempo, lo vamos transformando. 

La pregunta “¿puedo defenderme?” va encontrando respuesta con cada entrenamiento, y llega un momento en que la violencia, que antes era un temor, pierde su poder sobre nosotros. Así, nos vamos haciendo más fuertes, pero también más calmados, más seguros.

Para un practicante experimentado, la presión de un conflicto no resulta tan extrema como para alguien sin entrenamiento. Esa capacidad de mantener la calma bajo presión es lo que distingue a alguien que recorrió este camino: no entrenamos para ser gladiadores, sino para ser mejores personas. 

Esa evolución interna no depende de medallas ni de certificados. Uno puede alcanzar un nivel profundo sin ninguna validación externa; los premios y los diplomas solo son un reconocimiento, pero nunca deben ser el objetivo final.

El crecimiento en las artes marciales es personal. Es un proceso que nos transforma desde adentro y que no debería depender de elogios o logros externos. 

 En este "viaje personal", no se trata solo de aprender técnicas. Se trata de mirar adentro y preguntarnos quiénes queremos ser, usando el entrenamiento marcial como una herramienta para ese crecimiento.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

La filosofía del vacío y el rol del maestro en las artes marciales

En las artes marciales, no es solo cuestión de aprender a pegar o defenderse. Hay algo mucho más profundo, una filosofía que está detrás de cada movimiento y de cada práctica: el vacío. ¿Qué significa esto? En la visión budista, el vacío es entender que nada existe de forma aislada. Todo está conectado, incluido nuestro propio desarrollo. Y esto tiene un peso importante cuando empezamos a entrenar.

El “vacío” en las artes marciales no es la nada, sino aprender a vernos como parte de algo mucho más grande. Al igual que todo lo que nos rodea, nosotros evolucionamos constantemente. 

Desde chicos nos enseñan a entender el mundo según nuestras costumbres, nuestros padres, la escuela, y eso define gran parte de quiénes somos. Entonces, en el camino de las artes marciales, reconocer esa red de influencias y condicionamientos nos permite entender por qué hacemos lo que hacemos y hacia dónde queremos ir.

Ahora, en ese camino, el rol del maestro es clave. El dojo no es solo un lugar para aprender técnicas; es un espacio de formación integral. 

El maestro –sea un sensei, un gurú, un sifu o simplemente un entrenador– no es solo alguien que enseña movimientos. Es una figura que, de algún modo, influye profundamente en nuestra forma de ver y enfrentar la vida.

De la misma forma en que un chico copia a sus padres, el estudiante tiende a emular al maestro. No se trata solo de aprender a defenderse o a manejar una técnica: también se trata de ver cómo esa persona maneja el poder, la ética, el respeto por los demás. Es ahí donde el maestro transmite valores, y si ese maestro es ético y sabio, va a guiar al estudiante hacia un aprendizaje que no se queda en la superficie. 

Porque más que formar luchadores, la idea es formar personas con conciencia y valores.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

lunes, 4 de noviembre de 2024

¿Existen las Filosofías de las artes marciales?


Cuando se habla de "la filosofía de las artes marciales", casi nunca se aclara a qué se refieren. Se repiten frases y conceptos generales, pero nadie explica nada concreto. Y esto pasa porque no existe algo así como "la filosofía de las artes marciales."

1. El término es demasiado amplio, y no queda claro cuántas o cuáles artes marciales incluye. Incluso si pensamos solo en algunas artes chinas o japonesas, hay estilos con ideas opuestas, que tampoco encajarían en una "filosofía" común.

2. Las artes marciales, son técnicas y estrategias de combate. Algunas son más ceremoniales, otras no, pero ninguna incluye una filosofía propia ni un sistema de creencias.

3. Las creencias y las ideas filosóficas las ponen las personas que enseñan o practican esas técnicas, no las artes en sí. Por ejemplo, había samuráis que seguían ritos shintoístas, otros que eran budistas, incluso algunos cristianos. Y también hubo samuráis que no creían en nada.

Lo que sí hay, y hubo, es una educación muy marcada en Japón y China, basada en tres corrientes principales: confucianismo, budismo y taoísmo. La mezcla de estas ideas creó algo así como un código de conducta, que en su momento influenció el bujutsu (Japón) y el wushu (China), y de ahí viene la famosa y errónea "filosofía de las artes marciales."

Suena atractivo como título, pero es engañoso. Hay cientos de artes marciales en Oriente, en distintos países, ciudades y pueblos, y cada uno tiene sus propias creencias y códigos de conducta. Incluso hay estilos creados por musulmanes, que no verían bien que los confundieran con taoístas, por ejemplo.

Otra cosa es que muchas veces se menciona esta “filosofía marcial” sin que realmente se estudien esas ideas. Normalmente ni siquiera se relacionan con el arte marcial en sí, y la práctica queda como una cosa separada de la vida.

Entonces, ¿qué es la “filosofía de las artes marciales”? La misma pregunta ya tiene un problema, porque cada arte es distinto y dentro de un mismo arte hay creencias y principios diferentes. Por ejemplo, el aikido de Tissier y el de Tohei tienen raíces en común, pero difieren tanto en sus objetivos y forma de entrenamiento que no comparten la misma filosofía.

Así que la "filosofía de las artes marciales" debería cambiar según el arte, el estilo y el instructor. Pero en este mundo tan estandarizado es más fácil clonar alumnos, que no pregunten ni sepan, pero que paguen la cuota mensual.

En próximos posts, voy a explicar cada una de estas filosofías. 

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

domingo, 3 de noviembre de 2024

¿Sótano del Shaolin?



Buen día, tarde o noche, dependiendo de a qué hora leas este post.

Este es un nuevo lugar que tendrá nuevos y viejos artículos. Pero voy a tomarme un tiempo para explicar: ¿qué es esto?

Lo llamé El sótano del Shaolin, porque me gusta la idea, aunque sea imaginaria, de que estos textos son escritos en el sótano del templo.

Los sótanos son lugares alejados de salas centrales, bien cuidadas y lustrosas. El sótano es más oscuro, tranquilo, menos formal, donde uno se puede distender y despreocupar de la mirada ajena.

Y, por lo tanto, esa relajación sirve para pensar, hablar, escribir, compartir ciertas ideas que no expresaríamos en otros lugares o momentos.

Para mí, será un espacio donde escribiré sobre temas de artes marciales que en general no se hablan ni escriben. 

Hay miles de canales de YouTube y otras redes hablando sobre el aspecto exotérico de las artes marciales (técnicas, estrategias, campeonatos, críticas a otros estilos o maestros, etc.), pero en mi blog voy a tratar el lado técnico, histórico, anecdótico pero también el aspecto esotérico de esta práctica marcial (ritos y rituales, meditaciones, influencias filosóficas). 

Intentaré explicar bien qué es ser un practicante ortodoxo u heterodoxo, qué significa ser un practicante tradicional o moderno, y si se puede ser los dos tipos de practicantes a la vez.

Las artes marciales son mucho más que golpes, defensas y atrapes. En la playa, podés quedarte en la seguridad de la orilla —ahí seguro no te pasa nada— o podés ir a nadar a "aguas más profundas" para conocer más. Esa es tu elección; vos decidís.

La idea aquí no es hablar más de lo mismo, o bien de un estilo y mal de otros, sino pensar como artista marcial y no como karateka, judoka o lo que sea en particular. Y tampoco escribiré sobre campeones y torneos, ni sobre el krav maga o systema.

Los invito a tomar El sótano del Shaolin como un lugar "dentro nuestro", donde buscamos quiénes somos, nos preguntamos por qué y para qué estamos, recordamos historias, repensamos algunos temas y conocemos otros.

Cuando ustedes quieran, me visitan: solo deben abrir la puerta, bajar unos escalones y, ahí nomás, alguna historia los estará esperando.

Cada uno elige. Y gracias por leer.

César G. Monteghirfo

La técnica - téchne

  Cuando pensamos en las artes marciales, lo primero que nos viene a la mente suelen ser las técnicas: golpes precisos, bloqueos rápidos, pa...