miércoles, 14 de mayo de 2025

La técnica - téchne

 

Cuando pensamos en las artes marciales, lo primero que nos viene a la mente suelen ser las técnicas: golpes precisos, bloqueos rápidos, patadas fluidas, agarres firmes. Estas son las herramientas que un practicante utiliza para defenderse o imponerse en un combate. Sin embargo, la palabra "técnica" tiene una profundidad que muchas veces pasamos por alto, y para descubrirla necesitamos viajar al pasado, al mundo griego y su concepto de téchne.

En su origen, la palabra griega téchne no se refería solo a habilidades prácticas o al dominio de un oficio, sino que también llevaba consigo la idea de creatividad, arte y expresión. No era simplemente "saber hacer algo", sino "hacer algo con arte". Un carpintero griego, por ejemplo, no solo fabricaba muebles funcionales; su trabajo contenía belleza, proporción y un entendimiento profundo del material con el que trabajaba. Téchne unía lo práctico con lo artístico, lo técnico con lo espiritual.

Si trasladamos esta idea al mundo de las artes marciales, surge una visión completamente distinta. Las técnicas no son solo movimientos que aprendemos para "ganar" un combate o defendernos en una situación difícil. Son manifestaciones de un arte en constante evolución. Cada golpe, cada bloqueo, cada postura es una expresión de la personalidad, la disciplina y la interpretación del practicante. La téchne del artista marcial no se limita a repetir lo que le enseñaron; también implica adaptarlo, entenderlo profundamente y, en cierto modo, recrearlo.

Desde esta perspectiva, la técnica en las artes marciales también se convierte en un puente entre lo material y lo espiritual. Cada repetición en el dojo, cada golpe perfeccionado, cada postura ajustada es un acto de meditación en movimiento. El practicante no solo moldea su cuerpo, sino también su mente y su espíritu, acercándose a ese ideal de téchne como unión de habilidad, arte y expresión.

Así, el artista marcial no es solo un luchador o un defensor; es también un creador. Las técnicas que ejecuta en un dojo o en un combate son tanto una prueba de su habilidad como una declaración de su comprensión del arte marcial. Y como todo buen creador, su arte no se detiene; sigue perfeccionándolo, explorándolo y transformándolo con cada nuevo día de práctica.

Entonces, cuando observamos a alguien ejecutar una técnica marcial con maestría, no solo estamos viendo una acción bien hecha. Estamos presenciando la téchne en su forma más pura: la unión de la habilidad, el arte y la expresión humana.

César G. Monteghirfo

sábado, 16 de noviembre de 2024

¿respeto? ,🤔🤔😂😂😂


Para quienes creen que entrenar sin karategi no es tradicional o no es respetuoso...o lo que sea.

Esta foto es de dos practicantes de Uechi ryu, en Okinawa. 1966. Pero hay varias fotos del mismo tipo con maestros de otros estilos

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo




¿Ganar o perder?


Para "ganar", hay que aprender a perder.

Hace unas semanas, un joven practicante de karate me contó que, mientras iba al trabajo, le robaron la moto. Se detuvo en un semáforo, y dos personas, a punta de pistola, lo hicieron bajar y se llevaron su vehículo.

Su enojo no era tanto por el robo, sino porque, según dijo: "no hizo nada"; "simplemente entregó la moto". Le respondí que el solo hecho de poder contar la historia, sin heridas ni marcas, ya era más que suficiente.

Una moto cuesta dinero; una bala en el pecho cuesta mucho más, y también la salud.

En cualquier ámbito, se pierde más veces de las que se gana; así se aprende, claro, si es que se aprende. Pero ese es otro tema.

Messi erró más goles de los que metió.

Elon Musk, el multimillonario dueño de SpaceX, hace unos días vio cómo uno de sus cohetes explotó al aterrizar. Sin embargo, declaró que el despegue había sido un éxito.

Existen miles de ejemplos más, y todos tienen algo en común: han tenido más pérdidas que ganancias.

Quizás debamos aprender a vivir sin esa dualidad tan extrema entre ganar y perder. Tal vez, si viéramos las pérdidas como enseñanzas y los éxitos como lecciones aprendidas, sería menos traumático perder.

- ¿Poder contar que te asaltaron es un éxito o un fracaso? 

- ¿Acaso la defensa personal no enseña a defender la vida? 

- Si puedes contar tu historia y estás sano, ¿ganaste o perdiste?

........................................

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo


Ganar


Desde que entreno Artes Marciales nunca le gané a nadie.

Si salvé mi vida un par de veces.

Gracias por leer

domingo, 10 de noviembre de 2024

Entrenamiento disociado


  Generalizando, y lo escribo desde el comienzo… y lo repito, generalizando, los golpes que hacemos en las artes marciales orientales son distintos a los que se realizan en el boxeo. No solo son distintos los golpes de mano, también usamos los pies, las muñecas, los antebrazos, etc.

Entonces, si el tipo de golpe es diferente y el objetivo del entrenamiento también, ¿por qué se usan estos artículos de entrenamiento, más cercanos al boxeo (o similares)?

No digo que no sirvan; son muy buenos… para el boxeo. Tal vez me equivoque, pero nunca he visto boxeadores usando makiwara, muk yan chong o golpeando con la punta de los dedos una bolsa de arena. Debe ser porque esos equipos no les sirven en su entrenamiento.

Estoy de acuerdo en la actualización de los artículos de hojo undo, especialmente cuando hoy existen docenas de métodos más eficaces de entrenamiento. Pero aquí hago referencia a los artículos de la foto, que son para el entrenamiento más técnico, no tanto para el muscular.

En boxeo, el tipo de golpe es muy diferente, y los deportistas usan vendas y guantes en sus manos, mientras que los practicantes de artes marciales, aun en su aspecto deportivo, no los usan.

Entonces… ¿por qué se usa el punching bag, la bolsa, etc.? ¿Por qué se considera que los golpes del boxeo son mejores? ¿Es solo porque es lo que me enseñaron y lo repito?

¿No será que entrenamos en forma disociada? Hacemos kihon y kata súper prolijo, técnico y “tradicional”, pero llegado el momento de “la verdad”, lo único que quiero es tirar un gancho y que le vuelen las muelas al otro. Es decir, entreno las técnicas de una forma, pero luego, al aplicarlas, lo hago de otra.

Entreno la técnica “bonita”… pero la eficaz es otra.

¿Y por qué será que se siente más eficaz? ¿Por la técnica en sí misma, o porque la entreno más que una técnica propia del estilo?

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

Zona roja


Veo en las redes sociales cientos y más cientos de páginas ofreciendo enseñar lo mejor, lo único, lo peligroso, lo secreto, lo mortal... lo que ningún otro va a enseñarte.

Y todo eso al mejor postor, por una módica cuota mensual y tres horas semanales de clase.

Cientos de años de cultura y tradición echados a la basura.

Pasean a las artes marciales “semidesnudas”, ofreciendo un servicio placentero para atraer al cliente nuevo, con promesas de técnicas secretas, invulnerables y letales, pero sin esfuerzo ni exigencia. Y todo a cambio de unas monedas.

¡Bamos vien!

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

¿Decir o hacer?


¿Cuánto tiempo te pasás leyendo las opiniones de los demás, o escribiendo tus opiniones sobre ellos? ¿Cuánto tiempo te pasás viendo videos, en lugar de practicar tu arte marcial?

En lugar de perder tu tiempo mirando, criticando, comparando lo que hacen otros.

Sé el artista marcial que les decís a los demás que no son.

Mejorá tus técnicas, superate como persona, vencé tus limitaciones, sé feliz con tu práctica y ayudá a otros a mejorar.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

¿Cuándo sos un maestro?


Un maestro, no es quien conoce mucho de su arte marcial.

Un maestro, es quien sabe transmitir ese conocimiento.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

jueves, 7 de noviembre de 2024

¿Cuál es la virtud del sabio?


 Como tantas otras situaciones de la vida, uno va pasando etapas.

Me pregunto ahora ¿Por qué, los artistas marciales, pensamos tanto en estrategias de combate? Y si son o no eficaces las técnicas.

¿No sería más sabio.pensar en como no me ataquen?, ¿en como evitar una.pelea, asalto,etc?

Y llegado el caso de pelear ¿Cómo hacer para lastimar lo menos posible al oponente?

¿Practicamos para saber pelear y lastimar? O ..¿Practicamos para saber defendernos y evitar lastimar?

Si, en realidad estamos preparados para la pelea, ¿No sería sabio evitarla, sabiendo todo el daño que podemos hacer?

¿O no estamos tan bien preparados?... O, tal vez, confundimos los objetivos del entrenamiento. Nos enfocamos en nuestros músculos y habilidades físicas, en lugar de nuestro mente, que es parte de nuestro cuerpo, pero a veces lo olvidamos.

¿Acaso nuestra prioridad sería demostrar lo superior que somos, ante el oponente?

¿Cuál es la virtud del sabio? ¿Pelear?, ¿ganar?, ¿lastimar?

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

martes, 5 de noviembre de 2024

Motivaciones, ética y el valor interno en las artes marciales


Muchos comienzan en las artes marciales por diferentes razones. 

A veces, la gente se acerca por miedo, otras veces porque tiene la fantasía de convertirse en un héroe. Pero esa primera motivación, esa idea inicial, cambia a medida que empezamos a entrenar de verdad. Porque cuando uno se adentra en este mundo, se da cuenta de que las artes marciales no son solo algo físico; están cargadas de un contenido ético y personal que exige introspección y autoconocimiento.

La ética es un aspecto central en cualquier arte marcial. Aprender a pelear no significa solo ganar fuerza o técnica, sino también adquirir la capacidad de manejar esa fuerza de forma responsable. ¿De qué sirve tener un cuerpo entrenado, fuerte y capaz de defenderse, si no sabemos cuándo usarlo y cuándo no? 

Para que la práctica tenga sentido, necesitamos aprender a controlar la violencia, no solo en el dojo, sino en la vida diaria.

Es que el camino del artista marcial pasa por aprender a manejar su propio miedo. Nos enfrentamos a ese miedo que nos llevó a nuestra primera clase y, con el tiempo, lo vamos transformando. 

La pregunta “¿puedo defenderme?” va encontrando respuesta con cada entrenamiento, y llega un momento en que la violencia, que antes era un temor, pierde su poder sobre nosotros. Así, nos vamos haciendo más fuertes, pero también más calmados, más seguros.

Para un practicante experimentado, la presión de un conflicto no resulta tan extrema como para alguien sin entrenamiento. Esa capacidad de mantener la calma bajo presión es lo que distingue a alguien que recorrió este camino: no entrenamos para ser gladiadores, sino para ser mejores personas. 

Esa evolución interna no depende de medallas ni de certificados. Uno puede alcanzar un nivel profundo sin ninguna validación externa; los premios y los diplomas solo son un reconocimiento, pero nunca deben ser el objetivo final.

El crecimiento en las artes marciales es personal. Es un proceso que nos transforma desde adentro y que no debería depender de elogios o logros externos. 

 En este "viaje personal", no se trata solo de aprender técnicas. Se trata de mirar adentro y preguntarnos quiénes queremos ser, usando el entrenamiento marcial como una herramienta para ese crecimiento.

Gracias por leer.

César G. Monteghirfo

La técnica - téchne

  Cuando pensamos en las artes marciales, lo primero que nos viene a la mente suelen ser las técnicas: golpes precisos, bloqueos rápidos, pa...